1. El calendario primitivo
La vida política, civil y religiosa se regulaba a través del calendario. En el calendario
primitivo de origen itálico, basado en el ciclo lunar, el primer día del mes era el de la
luna nueva y el último el de la luna llena. El año tenía 304 días repartidos en diz
meses; comenzaba en el mes de marzo y terminaba en diciembre. El pontifex
designaba los días fastos (hábiles para los negocios públicos) y los nefastos.
2. El calendario de Numa
Numa Pompilio reformó el calendario introduciendo dos meses más, Ianuarius y
Februarius, para completar el año según la revolución solar. El año quedó fijado en
12 meses lunares desde marzo hasta febrero, sumando un total de 355 días. Cada dos
años se intercalaba un mes (mensis intercalaris) de 22 o 23 días. Los nombres de los
meses eran:
I. Martius: Derivado de Marte, en honor del dios.
II. Aprilis: De origen incierto, puede estar relacionado con aperire (abrir), referido
a la primavera, mes del florecimiento de las plantas
III. Maius: En honor de Maya, diosa del crecimiento y madre de Mercurio.
IV. Iunius: Consagrado a Juno, esposa de Júpiter.
V. Quintilis: Quinto mes. Julio César le impuso su nombre, Iulius.
VI. Sextilis: Mes sexto. En honor de Augusto tomaría el nombre de Augustus
VII. September: Séptimo mes.
VIII. October: Octavo mes
IX. Nouember: Noveno mes
X. December: Décimo mes.
XI. Ianuarius: Derivado de ianua, puerta, o tal vez consagrado a Jano, el dios
bifronte.
XII. Februarius: Proviene de februa (purificación), mes de los sacrificios de la
purificación.
3. División del mes
La duración de los meses quedó determinada del siguiente modo:
Febrero: 28 días
Marzo, mayo, julio y octubre: 31 días.
El resto de meses: 29 días.
Así el año constaba de 355 días.
Cada mes estaba dividido en tres fechas básicas que servían de referencia para
calcular los restantes días del mes:
Kalendae (calendas): Era el día primero de cada mes.
Nonae (nonas): El día 5, excepto en los meses altos (marzo, mayo julio y
octubre en que era el día 7)
Idus (idus): El día 13, salvo en los meses altos en que era el día 15.
La división del mes no se establecía por semanas sino por las nundinae, dia de
mercado que se celebraba cada nueve días. La división semanal se estableció en época
imperial (s. II d.C.).
El día anterior al de las calendas, nonas o idus se denominaba pridie Kalendas, pridie
Nonas y pridie Idus. El día posterior se designaba por postridie Kalendas, postridie
Nonas y postridie Idus.
El método para fechar los demás días del mes consistía en tomar como referencia los
días que faltaban para la fecha clave más próxima y computando este mismo día en el
cálculo. La expresión de estos días se realiza mediante al ordinal correspondiente en
acudativo, precedido por ante diem (abreviado a.d.) y acompañado por el nombre del
mes en concordancia, como en los siguientes ejemplos:
22 de febrero: Ante diem VIII Kalendas Martias
15 de abril: Ante diem XVII Kalendas Maias
6 de julio: Pridie Nonas Iulias
4. División del día
La jornada de los romanos dependía de la duración de la luz solar. Se dividía en dos
partes iguales: 12 horas por el día y 12 horas por la noche. Al día se le consideraba el
período comprendido entre la salida y la puesta del sol y a la noche desde la puesta
hasta la salida.
La duración de las horas diurnas dependía de la estación del año. Las horas
empezaban a contar desde el alba: hora prima (las 5 ó las 7, según fuera verano o
invierno), hora secunda, etc. La falta de exactitud en la fijación de la hora se atenuaba
con referencias como ante meridiem (después del mediodía) o de meridie (después del
mediodía) o también por medio del reloj de sol o el de agua (clepsidra, de origen
griego) que los romanos ya conocieron en el siglo III a.C.
La noche se dividía en 4 uigiliae, más largas en invierno que en verano, cada una de
tres horas de duración, al modo de los relevos de la guardia en el ámbito militar.


Duración de las horas romanas a lo largo del año
5. La reforma de Julio César
Hacia el año 45 a.C. Julio César encomendó al astrónomo griego Sosígenes una
reforma del calendario fundamentada en la duración del año solar. Se estableció la
duración del año en 365 días, intercalando cada cuatro años un día más en febrero. Se
denominaba éste ante diem bis sextum kalendas martias y de ahí el término "bisiesto",
derivado de bis sextum. El calendario juliano, por el que nos regimos en gran parte
todavía, se utilizó íntegramente hasta el siglo XVI en que se introdujeron algunas
modificaciones por el papa Gregorio XIII
6. La datación de los años.
Cuando se trataba de referirse a un año cercano en el tiempo se utilizó el
procedimiento de nombrar a los dos cónsules del año correspondiente:
Cn. Pompeio M. Crasso consulibus (en el consulado de Pompeyo y Craso)
Para referirse a años más lejanos se emplearon dos procedimientos. El más usual fue
la datación Av Vrbe condita, desde la fundación de la ciudad, es decir, se contaban
tantos años transcurridos desde el año 753 a.C.
Anno DXX ab Vrbe condita: en el año 520 desde la fundación = 233 a.C.
Otra datación menos frecuente fue la de establecer la fecha contando